Denuncian que el líder opositor es perseguido por la dictadura mientras desarrolla su labor humanitaria

CUBA. Un informe de la Oenegé «Prisoners Defenders» denunció que, desde su liberación el pasado 16 de enero, el líder opositor cubano José Daniel Ferrer ha enfrentado una renovada ola de hostigamiento por parte del régimen debido a su trabajo social con la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).
En apenas dos meses, la organización distribuyó más de 14.000 servicios de ayuda humanitaria, incluyendo alimentos y atención médica, a más de 2.000 personas en situación de vulnerabilidad en Santiago de Cuba. Como respuesta, la dictadura ha intensificado la represión contra Ferrer y los beneficiarios de estas acciones solidarias.
El compromiso de José Daniel Ferrer con la ayuda humanitaria no es reciente. Desde 1991, en pleno Período Especial, el opositor inició una iniciativa de pesca junto a su familia en el embalse Canasta, en Santiago de Cuba.
Con el tiempo, la cooperativa creció hasta contar con 10 botes y 35 pescadores, permitiendo no solo alimentar a sus propias familias, sino también proveer comida a miles de personas. Sin embargo, en 1997 la Seguridad del Estado intervino y desmanteló la iniciativa, considerando su impacto como una amenaza.
A lo largo de su vida, Ferrer enfrentó varias condenas por su activismo. En 2003, durante la Primavera Negra, fue encarcelado por recolectar firmas para el Proyecto Varela, una iniciativa que buscaba cambios democráticos en Cuba. Pasó ocho años y cinco meses en prisión. En 2019, fue nuevamente arrestado y condenado a cuatro años y medio de “libertad limitada”. S
u más reciente detención ocurrió en 2021, cuando intentó sumarse a las protestas del 11 de julio. Finalmente, fue liberado en enero pasado tras un acuerdo entre la Iglesia Católica y el régimen cubano.
Incluso en prisión, Ferrer continuó su labor humanitaria, organizando la distribución de alimentos y medicamentos entre los presos en peores condiciones, con apoyo de redes solidarias dentro y fuera del país.
Desde su salida de la cárcel, Ferrer retomó su trabajo humanitario en la sede de la UNPACU en Altamira, Santiago de Cuba. A pesar de las dificultades, en tan solo 58 días han distribuido 2.875 desayunos, 8.010 almuerzos y 1.965 cenas a poblaciones en situación de pobreza extrema, consignó Prisoners Defenders.