Júnior Bonilla Ramírez, un pequeño guerrero que se aferra a la vida de la mano de un “ángel” llamado madre
El niño padece de una rara enfermedad llamada ictiosis laminar y le urge una operación para que él pueda cerrar sus ojos, y pueda descansar.

ENTREVISTA EXCLUSIVA PARA MNTV 

COMAYAGUA, COMAYAGUA. Con una sonrisa tímida y el gran desafío de seguir viviendo para alcanzar sus sueños, un equipo periodístico de Más Noticias Televisión (MNTV) encontró en esta ciudad a Júnior Fernando Bonilla Ramírez, un pequeño guerrero de siete años, que se aferra a la vida de la mano de su madre, Eva Leticia Bonilla, quien, con el amor más grande del mundo, lucha para que su hijo siga vivo, llevando una vida normal, pese a la rara enfermedad que lo aqueja.

Y es que el pequeño Júnior padece de ictiosis laminar, -padecimiento genético que aparece en los bebés al nacer y continúa a lo largo de toda la vida. El trastorno se presenta cuando la capa externa de la piel, la epidermis, no es normal y no puede proteger el cuerpo como lo haría la epidermis normal- por lo que, a su corta edad, aunque su vida ya es dolorosa, no pierde su sonrisa, ni el deseo de un día convertirse en policía.

Doña Eva Leticia Bonilla, con nostalgia recuerda el día en que llegó su amado Júnior a sus brazos, “llegó una joven mujer a mi casa cargando a un recién nacido y me dijo que era hijo de un hijo mío. Me dijo que se lo cuidara una semana, pero desde el momento en que lo tuve entre mis brazos supe que lo amaría como un hijo más, con todas mis fuerzas y hasta el último día de mi vida”.

Con el pasar de los días, doña Eva poco a poco acrecentó su amor hacia Júnior, logrando ingeniárselas hasta para que el bebé se sintiera cómodo, pues por su condición de salud, las altas temperaturas hacen que el cuerpo del niño no pueda transpirar, pues no tiene poros como las demás personas.
“Una vecina me regaló una pequeña bañera y me las ingenie poniéndole una esponja con una ropa de cama para que mi niño pudiera dormir cómodamente. Yo pasaba las noches en vela, pero al final me acostumbré y pude cuidar a mi niño como se debía. Lo mantenía fresco para que no se desesperara”.

Pero el amor de esta madre por su hijo ha ido más allá y en múltiples ocasiones armada de paciencia, un rociador de agua y varias mudadas, junto al pequeño ha encaminado sus pasos hasta el Hospital María, de Tegucigalpa, donde hasta principios de este 2023 había recibido su tratamiento.
“Para Júnior es un suplicio esos viajes, pero lo hacemos por su salud. Para mí no es un sacrificio, pues lo hago con todo el amor del mundo”.

Doña Eva aseguró a MNTV que no ha sido nada fácil, pero desde el momento que llegó (Júnior) a su hogar le dio gracias a Dios, “me dije, Señor usted me trajo a este bebé a mis manos y usted sabrá por qué, y desde ese momento empecé a luchar con él, no ha sido fácil, ha habido retos y llanto, pues hasta el papá de mis hijos me abandonó, por lo que a puro lavar y planchar ropa ajena y ahora con una pulpería he podido ir criando a todos mis hijos, pues hasta algunas personas se han mostrado indiferentes y groseras, pero yo amo a mis hijos, y para mí todos son iguales de importantes en mi vida”.

Dijo además que nunca lo ha dejado solo y que incluso, sus otros hijos la apoyan en esta labor. “Incluso cuando iba a lavar ajeno, me lo llevaba y lo bañaba, lo ponía en una cajita bien cómoda y lo ponía a mi lado, él durmiendo, mientras yo lavaba y así no lo perdía de vista”.

Con el tiempo y un gran esfuerzo, esta madre, así como la perseverancia de Júnior, le han permitido ingresar al centro educativo Ramón Ernesto Cruz, donde cursa el primer año de educación primaria. “Al principio no fue fácil, pues los niños en la escuela no lo veían igual, pero con el tiempo y a puro diálogo han ido aceptando a Júnior, y ahora tiene varios amigos y poco a poco se ha ido adaptando. Es un alumno bien portado, que siempre busca cómo hacer sus tareas”.

Rememoró que el diagnóstico de los médicos a principio no era nada alentador y que los mismos doctores la desalentaban, pero con un corazón lleno de amor, en ningún momento abandonó a su hijo, “porque ellos me digan eso, yo no lo voy a abandonar, Dios me va a dar la fortalece para velar por él, para mí, Júnior es una bendición y un regalo de Dios”.

REQUIERE AYUDA

Recordó que a su hijo ya le hicieron una primera operación a través de una brigada médica estadounidense, la cual resultó exitosa, logrando hacerle injertos de la piel de su pecho para el parpado inferior.
“Ahora nos falta la operación del papado superior, él (Júnior) tiene pegadas las pestañas y no puede cerrar bien los ojos, por lo que la operación es vital, y necesito la ayuda de aquellas personas de buen corazón para que me ayuden a llevar a mi hijo a Estados Unidos y me lo operen”.

Después de la primera operación que le hicieron, la madre indicó que ahora ya medio cierra los ojos y ha logrado descansar un poco, pero el médico que lo operó me dijo que sí era necesaria la operación. “Apelo a las personas de buen corazón para que me apoyen para operar a mi hijo”.

La mujer cuya fe es acrisolada, reveló que esa primera operación fue un “milagro” de Dios, “yo me quedé sin palabras cuando escuché a mi hijo decir que Dios lo había operado, me dijo aún vendado, ‘mami, papá, Dios me operó, es que usted no entiende, que papá Dios me operó, me llevó al cielo y me dijo que Él me había operado, y cuando papá Dios me llevó, yo estaba acostado y vi que estaba dormido’. En ese momento yo me quedé sorprendida por las palabras de mi hijo, por la convicción en que me lo decía”.

Al escuchar a su hijo, doña Eva refirió que el médico que lo operó no le daba muchas esperanzas, “pero yo sé que Dios usó las manos del médico para hacer este ‘milagro’”.

LO RECONOCIÓ

Dijo además que logró arreglar los papeles del niño y de forma legal lo reconoció con su apellido, gracias a una abogada identificada como Perla. “Ella conoció el caso de mi niño y decidió apoyarnos legalmente y gracias a Dios, Júnior ahora lleva nuestros apellidos”.

FUTURO

“Yo lo llevó la iglesia, él ora antes de dormir, lo llevo a la escuela dominical y sé que Júnior es como todos los demás niños, y Dios poco a poco nos hará la obra de que sea una persona normal hasta donde Dios y la medicina lo permitan”, dijo doña Eva, tras agregar que Júnior quiere ser policía para arrestar a los ladrones y para protegerla a ella y sus hermanos.

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