Helen Mirren cuestiona el legado de James Bond y su representación de las mujeres

REINO UNIDO. La actriz británica Helen Mirren, ícono del cine y el teatro con una carrera que abarca más de cinco décadas, ha manifestado con claridad su rechazo a la saga de «James Bond», una de las franquicias más rentables y populares de la historia del cine.
En una entrevista reciente con «The Standard», citada por «Far Out, Mirren» fue tajante: “El concepto entero de James Bond está empapado y nace de un sexismo profundo”.
Aunque su opinión sobre el personaje es crítica, Mirren se encargó de subrayar que su desacuerdo no se extiende a los actores que han dado vida a 007.
“Adoro a Pierce (Brosnan), y Daniel Craig me parece una persona muy amable y cortés”, comentó. De hecho, la actriz comparte elenco con Brosnan en la próxima serie MobLand, dirigida por Guy Ritchie.
Su vínculo con la franquicia tiene incluso un componente familiar: Mirren es prima de la fallecida Tania Mallet, quien interpretó a la hermana del personaje Jill Masterson en Goldfinger (1964), una de las entregas más icónicas de la saga.
Aun así, la actriz asegura que nunca sintió afinidad con el universo narrativo de Bond: “La serie de James Bond, simplemente no era lo mío. Nunca me gustó James Bond. Nunca me gustó la forma en que se representaba a las mujeres en esas películas”.
Para Mirren, la raíz del problema está en la visión masculina dominante que ha moldeado la representación femenina en las películas de 007 desde sus inicios. En su análisis, las denominadas “chicas Bond” no han sido más que accesorios del protagonista: presencias atractivas diseñadas como objetos de deseo y conquistas superficiales.
Esta visión ha sido objeto de críticas durante años. Desde la mítica escena de Ursula Andress emergiendo del mar hasta nombres como Pussy Galore, la saga ha ofrecido una imagen de la mujer centrada en la sexualización, la dependencia emocional del héroe masculino y la obsolescencia narrativa: muchas de estas mujeres son desechadas tras una breve relación con Bond.
Si bien las producciones más recientes han intentado corregir esa tendencia, con personajes femeninos más complejos, agentes entrenadas y figuras de autoridad, Mirren considera que estos cambios son apenas superficiales y no abordan el problema estructural.